¿ Tienes un amigo tóxico?

En primer lugar, deberíamos reconocerlo; los amigos tóxicos son los que dicen ser tu amigo, pero sus acciones duelen, ya que su conducta no es la propia de una amistad. Las puedes reconocer por las siguientes características:

Camuflan sus sentimientos de egoísmo.
Cuando se tratan de sus problemas, ocupan muchas de tus horas explicándotelo todo pero no esperes lo mismo si eres tú quién necesita ser escuchado “me coges en un mal momento”, “estoy muy liado, te llamo”.
Suelen romper sus promesas, usando para ello excusas “baratas” “¡ es que no te vas a creer lo qué me pasó!”.
Siempre quieren estar por delante de ti.

Si le explicas que has tenido una oferta laboral que aún no te puedes creer, te cuenta que le ofrecieron algo muchísimo mejor; si le explicas que tienes un dolor tremendo en la espalda, él te dira que, precisamente, la noche anterior estuvo en urgencias por un dolor mucho mayor

No sabe guardar un secreto, y cuenta al circulo de amistades aquello que le pediste que no contara.
Es un manipulador, de manera que acabas creyendo que si lo alejas de tu circulo de amistades, podría dañar tu imagen social.

Es el protagonista de todas las conversaciones y no le gusta cambiar de tema porque se encuentra el mejor tema de conversación posible.

Este tipo de amistades sólo traen negatividad, por ello es preferible romper con ellas y cultivar sólo aquellas que te proporcionen bienestar y positividad.

Cómo vencer a las personas “tóxicas”. La ayuda del psicólogo.

Lo más importante que debemos hacer para ”desintoxicarnos” de estas personas, consiste en:

Comunicarse de forma efectiva,afrontando lo que nos molesta del otro y los errores que, nosotros mismos, podamos cometer.

Mantener el sentido del humor. Relajar las tensiones y divertirse,con ello permite responder a la persona “tóxica” y conseguir el beneficio de la risa. Recordemos que la risoterapia proporciona muchos beneficios, tanto directos como indirectos.

Es importante no pensar todo el tiempo en el “tóxico”, ya que esto sólo contribuye a amplificarlo, porque la mente focaliza a la persona hasta que la puede llegar a colapsar.Obviamente, ello es perjudicial.Podemos usar la técnica de parada de pensamiento consistente en que, cuando se llega a este punto basta con decir “¡stop! ¡para ya!” o dar una palmada , al mismo tiempo que se acompaña de frases positivas como” mi vida es muy valiosa” o “soy feliz” Hay que saber que las personas “tóxicas” no intoxican a quien quieren, sino a quien pueden, es decir, a aquellos que no les ponen límites, que no les van a decir que no…Es entonces, y sólo entonces, cuando el “tóxico” es capaz de entrar en su círculo, aprovechándose de que la otra persona le abre la puerta con total confianza.

Hay que intentar convertir el enfado en amabilidad por muy difícil que pueda parecer, ya que es la mejor respuesta frente a muchos que van de prepotentes por la vida. Los motivos de esa forma de comportarse son, en realidad, la inseguridad y la falta de amor propio.

Otra forma de “desintoxicarse” consiste en desprenderse de cualquier emoción con respecto a la persona”tóxica” para lo cual la sacaremos de nuestra vida, no nos preocuparemos por ella ni por lo que le ocurra sino que visualizaremos el hecho de dejarla atrás.

Si existen conflictos continuos, puede indicar que la persona “ tóxica” es uno mismo y no los demás. Eso no cambia mucho las cosas, porque el resultado es muy parecido: malestar continuo y dificultades para relacionarnos.