Tener relaciones antes, durante y después del embarazo. Por qué es importante

Un embarazo, desde su planificación, significa una gran serie de cambios en las vidas de los involucrados, y el sexo es uno de los aspectos más afectados por estos cambios. A causa del cansancio o las obligaciones, muchas veces el sexo pierde su lado erótico y se convierte en una obligación más. Pero es muy importante para la relación y para mantener vivo el amor que los padres jamás olviden que, a pesar de las nuevas responsabilidades, siguen siendo una pareja.

El riesgo de la monotonía
Cuando el embarazo se planifica, al principio es genial, pero con el tiempo se va perdiendo lo erótico, lo sensual, y pasa a ser algo totalmente automatizado con el único propósito de genera un bebé. Evidentemente, esto puede terminar afectando la relación en pareja.

Si están intentando quedar embarazados y no lo consiguen al principio, ¡no pasa nada! Sigan disfrutando de cada momento de intimidad como si no hubiese ninguna responsabilidad de por medio, sigan buscando nuevas maneras de hacerlo más entretenido y no se dejen presionar ni caigan en la monotonía. Que una mujer quede embarazada puede tardar bastante. Si ha pasado un año y aún no lo consiguen, consulten con el ginecólogo.
Durante el embarazo
Durante la etapa de gestación el sexo puede disminuir significativamente o incluso desaparecer por completo, pero tener sexo cuando la mujer está embarazada no tiene nada de malo siempre y cuando el ginecólogo no indique lo contrario. Es importante seguir manteniendo los momentos de intimidad en pareja, y como hombres, hacerles saber a la mujer que sigue siendo igual de atractiva. La comunicación es fundamental para que sea algo placentero para ambos, así como adaptarse a nuevas posturas y recordar que la penetración no es lo único importante.

Después del parto
Es aquí cuando muchos padres se olvidan de su vida amorosa. Ser padres es un trabajo muy importante y agotador, pero no debemos olvidarnos de la otra persona que tanto amamos ni de los momentos de intimidad que los convierten en más que solo padres, sino en un equipo, una pareja.